‘Betania y El Quimbo han sido un verdadero espejismo’

‘Betania y El Quimbo han sido un verdadero espejismo’

En una nueva serie de quejas de la comunidad al señalar que la compañía Emgesa ha incumplido en las compensaciones por la construcción de El Quimbo, se convirtió la quinta reunión informativa, cumplida este viernes en el municipio de Paicol.

 

Previamente se han cumplido reuniones similares en Altamira, Garzón, El Agrado y Gigante, a instancias de una convocatoria de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla. Este sábado será en Tesalia.

 

En Paicol, además, se mencionó la insatisfacción por la construcción de la vía perimetral.

 

El alcalde Henry Durán, quien fue uno de los primeros en intervenir durante la reunión, recogió la mayoría de las inconformidades de la población y las dio a conocer a la empresa Emgesa y a la Anla, de las que solicitó pronta respuesta y solución para su comunidad.

 

“La responsabilidad mía está en defender los intereses sociales de los paicoleños, en primer lugar las afectaciones psicológicas de los reubicados del sector Domingo Arias, que por su traslado han sentido sus derechos vulnerados y piden además una revisión de las compensaciones económicas que creen han sido escasas”, dijo el mandatario.

 

Agregó que su comunidad pide la revisión de la vía perimetral y en cambio se construya por parte de Emgesa la ruta Paicol-El Carmen-El Agrado, necesidad prioritaria para su territorio que siente de igual manera que las inversiones económicas en el municipio han sido insuficientes en relación a los daños causados por la construcción de la hidroeléctrica.

 

Por su parte, Víctor Rodríguez Jaimes, párroco del municipio, expresó en su intervención que “en un verdadero espejismo se han convertido para el Huila los proyectos que incluían a Betania y El Quimbo. Las empresas transnacionales suelen presentarlos como una oportunidad de obtener mayores recursos económicos y la proyección de la región como destino turístico”.

 

“Sin embargo, lo que hoy se evidencia después de años de explotación, primero, el desplazamiento forzado; segundo, la destrucción de las mejores tierras con vocación agropecuaria; agotamiento de las fuentes hídricas, contaminación de aguas superficiales y subterráneas, pérdida del más del 80% de la pesca artesanal,  destrucción de las cadenas productivas y de seguridad alimentaria, de la biodiversidad natural y genética, pobreza, desempleo, desintegración de las familias”, concluyó el sacerdote.

 


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Fecha de publicación 14/10/2016
Última modificación 14/10/2016